No todas las licitaciones son iguales, y entender esto te ahorra muchos disgustos. Hay licitaciones sencillas y rápidas, y otras más largas, técnicas y muy competitivas. Saber en cuál estás entrando es clave para decidir si te conviene o no.
Las más habituales son:
- Procedimiento abierto: cualquiera que cumpla los requisitos puede presentarse. Mucha competencia, todo muy reglado.
- Procedimiento abierto simplificado: menos papeleo y plazos más cortos. Ideal para pymes y para empezar.
- Procedimiento restringido: primero se seleccionan empresas y solo algunas pueden ofertar. Menos competencia, más exigente.
- Procedimiento negociado: la administración negocia con empresas concretas. Casos muy específicos y excluyentes
- Contrato menor: rápido, de importe bajo y sencillo. Bien trabajado, puede ser recurrente, en realidad no es un concurso sino una compra directa con el presupuesto del organismo y por eso está limitado.
- Acuerdos marco: acceso a varios contratos durante años sin volver a licitar desde cero.
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