La solvencia es la capacidad de tu empresa para asumir un contrato público y cumplirlo correctamente. No se trata solo de dinero, sino de demostrar que tienes recursos, experiencia y organización para hacer el trabajo que prometes.
Se suele dividir en tres tipos:
- Solvencia económica: demostrar que tu empresa tiene estabilidad financiera y puede afrontar los pagos y gastos del proyecto. Se suele justificar con balances, cuentas anuales o declaraciones de ingresos.
- Solvencia técnica: demostrar que tienes los medios, maquinaria, tecnología o metodología necesaria para ejecutar el contrato con calidad.
- Solvencia profesional: acreditar que tú o tu equipo tienen la experiencia y referencias previas en proyectos similares. Esto puede incluir certificados de trabajos anteriores, contratos cumplidos o informes de clientes.
Incluso si tu empresa es pequeña, se puede demostrar solvencia combinando recursos propios con subcontratistas confiables, experiencia de socios o herramientas de gestión que aseguren que cumplirás los plazos y requisitos.
← Volver al índice de FAQs


