Uno de los mayores errores al empezar a licitar es intentar abarcarlo todo. Hay miles de licitaciones publicadas cada semana y la mayoría no encajan con tu empresa, ni por tamaño, ni por ubicación, ni por tipo de servicio. Buscar sin criterio solo genera pérdida de tiempo y frustración.
El primer paso es tener claro tu perfil real: qué haces, hasta dónde puedes llegar y qué tipo de contratos te interesa asumir. No todas las licitaciones son buenas oportunidades, aunque sobre el papel parezcan atractivas.
El problema es que las licitaciones están repartidas en muchas plataformas distintas y revisarlas una a una es inviable. Además, si no entras todos los días, muchas oportunidades se pasan. Por eso, las empresas que se toman las licitaciones en serio no dependen de búsquedas manuales.
Una buena práctica es utilizar un servicio de alerta de licitaciones de pago, ellos te perfilarán las alertas de nuevas licitaciones que se ajustan a tu perfil, siguiendo las reglas que les hayas comentado.
Generalmente las reglas se componen de 2 elementos, Los CPV, que son unos códigos que clasifican a las licitaciones, debes comunicar a la compañía con la que contrate aquellos códigos en los que estás interesado. Y las palabras clave que deben de aparecer en las licitaciones que se han filtrado por CPV (Common Procurement Vocabulary).
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